Lo que nadie me explicó sobre la búsqueda laboral y me costó años aprender
Cuando empecé a buscar mi primer trabajo, no tenía idea de cómo funcionaban las entrevistas. Solo sabía que necesitaba trabajar y que tenía que salir a buscar. Así que lo hice… sin mucha estrategia, sin preparación, y con un poco de miedo.
Recuerdo una entrevista para recepcionista en una gran cadena de peluquerías. Todo parecía ir bien hasta que me preguntaron:
“¿Estarías dispuesta a hacerte algo en el pelo todos los días antes de empezar la jornada?”
Me sorprendió la pregunta, pero respondí lo que creí que tenía que decir: “Sí, claro”. Porque sabía que si decía otra cosa, no me iban a llamar.
Otra vez fui a una tienda de artículos varios, de esas que antes se llamaban «todo por $2». Me explicaron que el puesto era para el turno tarde, hasta las 22 hs, y que eso significaba cambiarme de turno en la facultad. No era lo ideal para mí, pero dije “No hay problema”, porque, bueno… necesitaba trabajar.
Después probé en una juguetería. Me preguntaron si sabía envolver regalos. La verdad, nunca lo había hecho, así que intenté salir del paso con un “Puedo aprender”. No pareció convencerles demasiado mi respuesta.
Y así siguió mi búsqueda, llena de momentos incómodos y respuestas dichas casi en automático, sin pensar realmente si quería esos trabajos o si encajaban conmigo.
La frustración de buscar trabajo sin rumbo
Me costaba mucho sentarme a leer avisos. Me daba ansiedad pensar en las entrevistas. Buscaba cualquier excusa para posponerlo y después me sentía culpable. Necesitaba trabajar, pero la idea de pasar por otro “te llamamos” que nunca llegaba me frustraba todavía más.
Hoy, mirando hacia atrás, me doy cuenta de algo:
Buscar trabajo de cualquier cosa era casi como no buscar de nada.
Postulaba a lo que fuera, sin pensar en qué quería hacer ni en cómo podía diferenciarme. Iba a entrevistas sin preparación y sin entender qué esperaban de mí.
Lo que me hubiera gustado que alguien me dijera
Me hubiera encantado que alguien me explicara que:
- Si me preparaba antes de las entrevistas, podía sentirme más segura y probablemente me iría mejor.
- Si elegía mejor mis postulaciones, podía enfocarme en trabajos donde realmente tenía algo para aportar.
- Si aprendía a mostrar mis fortalezas, podía compensar la falta de experiencia.
Porque sí, era joven y no tenía mucha trayectoria laboral. Pero también era enérgica, metódica, atrevida y responsable.
Solo necesitaba encontrar la manera de demostrarlo.
Si te sentís así, no estás sola
Después de más de 15 años de trabajo, recordé cómo me sentí en aquella etapa de mi vida y decidí crear un eBook con un solo objetivo:
Acompañar, guiar y ayudar a quienes hoy están pasando por lo mismo.
Si estás buscando tu primer trabajo y no sabés por dónde empezar, espero que este recurso te ayude a ganar claridad y confianza en este proceso.