¿Qué pasa cuando decidís renunciar, pero tu empleador te hace una contraoferta para intentar retenerte?
No son pocas las ocasiones en las que una persona decide por fin renunciar a su trabajo para comenzar en uno nuevo, pero, su empleador decide hacer una contraoferta con la intención de retenerlo. ¿Te pasó alguna vez?
Vamos a analizar en este artículo algunas cuestiones que rodean esta situación que a muchos nos tocó atravesar o que, puede sucederte en el futuro.
Cómo llegamos a la decisión de renunciar y por qué
Cuando llegamos a la decisión de renunciar, por lo general, lo hacemos luego de un proceso en donde pensamos y pusimos en la balanza aquellos aspectos positivos y negativos de cada una de las opciones que se nos podrían presentar.
No vamos a profundizar en este artículo sobre cuáles pueden ser los motivos por los que una persona podría decidir irse de su empleo, pero si vamos a diferenciar entre dos grandes situaciones. Alguien puede renunciar por motivos económicos, por motivos más relacionados con lo emocional (estrés, expectativas no cumplidas, desarrollo de carrera, relacionamiento, etc.) o, por ambas a la vez.
De cualquier manera, cuando llegamos a ese momento lo hacemos luego de cierto proceso.
Cómo es el proceso
Probablemente hayas evaluado por un tiempo cuáles son las cosas que te incomodan o no te gustan de tu trabajo actual. Hayas buscado alternativas internamente en la empresa y resolviste que el camino más adecuado es buscar otro trabajo.
Posiblemente te preparaste, buscaste oportunidades, fuiste a entrevistas y realizaste todo el proceso de selección en la nueva empresa y, finalmente te hicieron una oferta formal para que empieces a trabajar allí.
Llega entonces el momento de comunicarlo en tu actual empleo.
Ese momento tan esperado al fin llega
Ese momento tan esperado al fin llega, pero, te encontrás con una sorpresa. Tu jefe decide hacerte una contraoferta con la intención de retenerte. Acá empiezan a jugar miles de factores que pueden llevarte hacia un lado o, hacia otro de la decisión.
Llega el instante en el que todo lo que habías evaluado y decidido hasta ahí vuelve a mezclarse y a girar en tu mente.
Qué hacer cuando esta situación se presenta
Lo más importante que tenés que hacer cuando esta situación se presenta, es tomarte el tiempo que necesitás para decidir sin precipitarte.
También debes considerar que la nueva empresa ha dedicado tiempo a la búsqueda y estará ansiosa por saber cuál es tu determinación, así que debes reflexionar sin dilatar excesivamente los tiempos.
Hacete las preguntas correctas
Cuando estés considerando todas las variables tenés que intentar hacerte las preguntas correctas. ¿Cuáles son los motivos que me llevaron a comenzar mi búsqueda? ¿La nueva oferta de mi empleador subsana esas cuestiones que me incomodaban? ¿Cómo creo que será mi trabajo en algunos meses si decido quedarme? ¿Qué oportunidades podría estar perdiendo en ambas situaciones? ¿La contraoferta de mi actual empleador llegó a tiempo?
Y esta pregunta muchas veces resulta elemental, ya que, aunque nos ofrezcan eso que tanto deseábamos y que tal vez haya sido la frustración que nos estaba llevando a abandonar la empresa, ¿llegó a tiempo?
Si por ejemplo estabas esperando desde hace mucho un ascenso que no se concretaba, y cuando comunicaste que te vas te ofrecieron esa posición o ese salto salarial, ¿Qué sentís ante esta oferta? Pensás que verdaderamente valoran tu aporte en la empresa o, que tu potencial renuncia ejerció una presión que los llevó a intentar retenerte?
Las respuestas a estas preguntas pueden orientarte para tomar una decisión correcta. Tal vez puedas sentirte algo abrumando/a y necesites ayuda de una persona imparcial o que pueda darte su punto de vista. Pero es clave que intentes imaginarte trabajando en ambos espacios y prestes atención a cuál de las dos situaciones hipotéticas te generan mayores sentimientos de satisfacción.
Una vez que lo decidas
Una vez que hayas reflexionado, que lo hayas conversado con quien te pareció pertinente o necesario, llega el momento de comunicarlo a ambas partes.
La nueva empresa estará esperando que comuniques una decisión y tal vez hasta consideren mejorar su oferta, pero ojo, no especules con este tipo de situaciones porque podés salir perjudicado/a.
La importancia de hablar con franqueza
Resulta muy importante en este tipo de situaciones que seamos francos con nosotros mismos y con quienes están esperando una respuesta de nuestra parte.
Si decidimos mantener nuestra decisión de cambiar de empleo, debemos tratar de despedirnos de la empresa que dejamos de la mejor manera y darles también la oportunidad de capitalizar esa experiencia conociendo el detalle de los motivos que te llevaron a tomar otro camino.
Al mismo tiempo que, si decidís rechazar el nuevo trabajo y seguir en tu empleo anterior, debés buscar la oportunidad de hablar con quien haya sido el interlocutor durante el proceso de selección y darle detalles de cuáles son los motivos que te animan a rechazar su oferta.
Quienes trabajamos en las compañías y hacemos búsquedas sabemos que este tipo de situaciones pueden darse y son las reglas de juego del mercado de trabajo.
Así que si demostrás profesionalismo, sea cual sea el camino que elijas, posiblemente puedas mantener buenas relaciones profesionales con ambas empresas.
En el camino de encontrar nuestro trabajo soñado o de cumplir nuestras metas profesionales nos encontramos con idas y vueltas que pueden ser desafiantes. La honestidad y la franqueza que aportes en este tipo de procesos siempre será valorada y puede generarte oportunidades futuras. No cierres puertas porque las vueltas de la vida profesional podrían sorprenderte.